jueves, 12 de noviembre de 2009

El recurso de la nostalgia. Ensayo sobre la escritura de Medardo Arias Satizábal




Por: Ana María Gómez

En esta nota demostraré por qué me parece adecuado usar el recurso de la nostalgia para escribir una pieza literaria. Basaré mi disertación en los textos del escritor contemporáneo Medardo Arias Satizábal* porque he seguido su trayectoria desde que daba su opinión en el periódico El Pueblo de Cali, he leído todos sus libros y una parte de sus escritos como crónicas, poemas, textos, columnas y notas.

Arias-Satizábal aborda temas sencillos, cotidianos, a los que entrevera canciones, al estilo de Andrés Caicedo. Usa los temas - gastados, para algunos - de la ternura, el amor, la añoranza y los recuerdos, para hacer que el corazón se arrugue y sienta, se emocione, lo que es necesario; a veces te aíslas tanto que llega el momento en que pierdes noción de las cosas sencillas de la vida que son las realmente importantes.

Veamos algunos apartes de sus textos: del poema 'Razones para estar vivo': "dulce como tus pezones/ entre el sueño de las sábanas". Tiene un leve dejo erótico y nos narra los sabores y los olores intactos de las frutas del trópico.

De 'Postal de Cali': "voy bañado por una lluvia de infancia/ hacia el hogar musgoso".

De 'Acto de fe': "Tengo razones para creer en ambas historias; en el león marino/ que surcaba el Pacífico colombiano, y en ése néctar de ambrosía/ que mi abuela conservó como la añeja fragancia de una gota/ de colonia en el pañuelo.". De 'Noche de los muertos en Mystic': "me trae hasta los ojos el sombrero volador/ de una hechicera rubia que cruza el puente/ cubriéndose el rostro, mientras/ su escoba se eleva entre un cesto de grillos/ como estrellas." Son textos con memorias de la infancia o del tiempo ido. Veo aquí los recuerdos que se anudan poco a poco con una vaga sordina de melancolía.

Natural de la Isla de Buenaventura, Colombia, Medardo Arias Satizábal publicó en el año 2000 su segunda novela 'Que es un soplo la vida', donde logra recrear momentos y atmósferas mezcladas de una manera que seduce y lleva al lector a través de ese viaje hacia la creación que es la vida entera de Carlos Gardel y su viaje final hacia la tumba. Confieso que al leer este libro tuve que acudir a los tangos e hice una cacería para encontrar otra vez la voz de Gardel en los gramófonos - como lo escuchaban mis abuelos -pues en CD tiene un dejo metálico insoportable para mi gusto personal.

Encuentro mucho de su natal puerto en las descripciones de los lugares y en la lluvia que acompaña toda la vida de Gardel. Arias-Satizábal da vida a un Gardel literario y lo mezcla con datos que son reales e históricos. Tiene algunas imprecisiones de contexto pero no son muy importantes.

En esta novela Arias-Satizábal crea imágenes que son magia pura, sueños, cine. Como las del hombre perdido entre pañuelos o las de aquellos baúles con cartas borrándose bajo el agua. Da al texto ese tempo y esa cadencia inasibles que sólo logra la nostalgia mezclada con los tangos.

El capítulo XIII para mí fue un gran descubrimiento: donde el autor mezcla letras de tangos con textos propios. Está construido como una pieza de jazz, donde cada texto hace las veces de un instrumento que desarrolla su melodía y da la nota para que entre el siguiente, cada texto da pie para comenzar otro y otro y sigue. Logrando esa magia envolvente que lleva a volar por los cielos - como lo hace la música del jazz -. Este capítulo logra una delicada síntesis, una unidad en sí mismo. Puede ser leído como un relato independiente.

El recurso de la nostalgia aunque manido - pues se ha usado por años - con este autor toma otro tinte. Los amores de poema son poco originales: Siempre hay ojos, piel, suspiros y recuerdos de paisaje, todos de mentiras. El escritor puede mostrar las cosas como son, pero las pinta con ese viso inconfundible que les da la nostalgia y la poesía logrando así textos muy especiales e inolvidables. Esto lo hace de manera natural: El autor se expresa, se comunica, y quien lee siente que está frente a un mundo sin estrenar. Arias Satizábal logra así Non nova, sed nove (no cosas nuevas; pero sí de una manera nueva).

Los invito a conocer a un escritor de la tierra que merece la pena ser leído y estudiado.

*Datos biográficos.

Medardo Arias Satizábal. Isla de Buenaventura, Colombia, 1956. Escritor y periodista. Vivió veinte años en Buenaventura, veinte en Cali y lleva trece años viviendo en Conneticut, USA.

Dedica la mayor parte de su tiempo a escribir. El tiempo libre lo ocupa en dictar conferencias en diferentes lugares de USA. Es columnista de El País de Cali y de varias revistas y diarios de Internet. Recientemente inició su blog personal: http://medardoarias.blogspot.com

En poesía ha publicado Testimonio (Premio de Poesía Antonio Llanos, 1984), Luces de navegación (Premio Nacional de Poesía Universidad de Antioquia, 1987), Las nueces del ruido (Premio Nacional de Poesía Luis Carlos López, 1989). Su primera selección de cuentos, "Juego cerrado", fue distinguida con el Premio Nacional de Cuento de la Universidad de Medellín. También publicó el volumen de cuentos Esta risa no es de loco (Premio ciudad de Bogotá I.D.C.T., 1992), las novelas Jazz para difuntos y Que es un soplo la vida y la antología De la hostia y la bombilla, el Pacífico en prosa. Recibió el premio Simón Bolívar por su investigación "Historia de la música de Las Antillas".

Aparece en varias antologías poéticas, entre ellas las selecciones de poesía colombiana realizadas por Juan Gustavo Cobo-Borda para la Colección de la Presidencia de Colombia; Quién es quién en la poesía colombiana por Rogelio Echavarría y Modelo 50 Panorama de poetas colombianos nacidos en la década de 1950, compilado por Fernando Herrera Gómez.

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