miércoles, 21 de octubre de 2009

"Buda Blues" de Mario Mendoza


Por: Alejandro Liscano

"Buda Blues" es la nueva novela de Mario Mendoza. Esta vez pone el dedo en la llaga del hombre contemporáneo; sistemas antieconómicos, desequilibrio de recursos, guerras, miseria y daños irreversibles a la naturaleza entre otros. Es una novela cargada de emoción y critica ideológica.

Esta obra, quizá la más explosiva de Mendoza, es a su vez un medio para señalar aquello que nos quita el sueño al autor y a algunos de nosotros, más que mera entretención comercial entre dos portadas. El autor abre debate y toma partido. Se empapa. Se compromete. Tanto así, que es inevitable dejar de atribuir la figura física del autor (su cara -Mario Mendoza-) a los personajes; unos tal como es, otros haciéndole cambios aquí y allá -barba, canas, delgadez etc.-.

La historia pasa por diferentes núcleos humanos -o inhumanos-, entre amigos, familia, grupos, organizaciones, colectivos, ciudades y continentes; analizando de esta manera temas sociológicos y filosóficos.

Introduce el término "La Cosa", como el eje de los errores de los sistemas actuales, de la educación tradicional, la autoridad, el gobierno, el estado; que desde cualquiera de sus instancias afectan el bienestar y la verdadera evolución del ser humano.

"La cosa: todo a nuestro alrededor está diseñado para embrutecernos, para mantenernos empantanados en una mediocridad afectiva, moral, política, intelectual, física".

"El que no se doblega (ante La Cosa) termina en la clínica psiquiátrica, en la cárcel, en el cementerio o en la calle, durmiendo a la intemperie y sin un plato de sopa para alimentarse".

Como es de esperar de los libros de Mario Mendoza, no se queda en la queja ante la opresión del sistema. No se conforma con la crítica sino que salta en diversas formas de oposición y rebelión contra los opresores. Es aquí donde se remite a personajes reales y geniales, quienes a pesar de estar bien calificados como terroristas, han dejado principios ideológicos en manifiestos hoy en día discutibles; precedentes dignos de analizar. Entre los personajes aludidos figuran Theodore Kaczynski -matemático conocido como el "Unabomber"- y John Zerzan -historiador y filósofo-. Personajes reales en quienes se basan los personajes ficticios para tejer la telaraña de la trama.

La maquinaria de "La Cosa" arroja como consecuencia desplazados que en este caso son los habitantes de la calle; entre ellos drogadictos, alcohólicos, prostitutas o simplemente personas que, hastiadas de las falencias y equivocaciones del sistema, optan por hacerse a un lado. Luego entran hacer oposición, desde la lucha armada, para luego llegar a la lucha sin violencia o resistencia pasiva (Ej. Ghandi). Tales métodos de oposición llevan al lector a identificarse con cada uno de ellos, cayendo incluso en las equivocaciones ante las cuales se esta luchando. En otras palabras, Mendoza logra mostrarnos el error; hace que caigamos en el y luego nos vuelve a sacar para mostrarnos el meollo del asunto, cuan fácil es caer en lo más bajo sin darse cuenta.

Hacia la resistencia o lucha sin violencia, entra desde los principios del Budismo, donde los personajes parecen vislumbrar un mejor estado de las cosas como seres humanos "en desarrollo". Es allí donde se comienza a encontrar pautas para la solución de los conflictos y mayor perdurabilidad de estados equilibrados y justos; estados donde se tiende al desarraigo del ego, al desapego del "yo", eso que hace que sea más sufrible el sufrimiento.

"Un exceso de ego te hace fuerte, muy seguro de si mismo... Pero la falta total de ego te hace invensible. El vacío es indestructible".

El "Blues" representa el grito de sublimación, el desahogo. Por otro lado, el espacio de relativa calma que deja la tormenta es llamado "resiliencia"; como es el caso de un niño de ocho años, en Rio (Brasil), que tras una inundación pierde la familia entera y la vivienda, y los organismos de salvamento lo encuentran jugando veintiuna con un balón de fútbol. Esta forma de enajenación es un salvavidas, al que Mendoza se refiere como "resiliencia", un concepto clave al final de la novela y clave en las recientes investigaciones sobre fenómenos de violencia del autor.

"Resiliencia" es también el sentirnos parte de un todo, un sentido de tribu, un desapego del yo -como individuo sufrible-, cierta aceptación de las circunstancias y del engranaje universal.

"Aprenderemos hacer de nuestro un motivo de fiesta. Gritar a voz en cuello que no estamos asustados, que morir nos importa muy poco…no le tememos a nadie ni a nada, por el simple hecho de que ya no somos una entidad separada del todo".

"Fundaremos una religión donde abandonaremos el yo para unirnos a los otros en un largo abrazo musical, como en el blues, en el rock, en el rap o en la salsa……Buda Blues…de la mano de Siddaharta y Billie Holiday…".

"Uno de los grandes problemas de la vida contemporánea, con su individualidad excesiva, es que aísla a las personas hasta debilitarlas y muchas veces matarlas. La resiliencia es, entonces la capacidad de resistir a ese aislamiento y de regresar a las viejas reglas de la tribu".

"Buda Blues", Silencio y Grito, quietud equilibrada y grito de sublimación; una novela desde la violencia, vivida, digerida, convertida en mas violencia como reacción inicial y culminada en la lucha no armada y en la resistencia pasiva; en el Budismo y en el Blues como alternativa hacia un mejor futuro.

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Biografía de Mario Mendoza:

Nació en Bogotá en 1964. Ha publicado las novelas La ciudad de los umbrales

(1992), Scorpio City (1998), Relato de un asesino (2001), Cobro de sangre (2004) y Los hombres invisibles (2007). Con el libro de cuentos La travesía del vidente, publicado recientemente por Planeta, obtuvo en 1995 el Premio Nacional de Literatura del Instituto Distrital de Cultura y Turismo de Bogotá. Ganó el Premio Biblioteca Breve de Seix Barral con la novela Satanás en 2002.

En 2004 publicó Escalera al cielo, un libro de cuentos.



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