martes, 1 de septiembre de 2009

DE LA LENGUA Y OTRAS COSITAS

Por: Isabel Prado

Hablando de nuestra lengua y más precisamente del modo cómo nos tratamos, los invito a reflexionar, si no lo han hecho ya, sobre las siguientes situaciones:

Consultorio. Médico a su paciente después de un inaudible saludo y ni una mirada de su parte: ¿Qué tenés? ¿Venís a abortar?

Parqueadero en centro comercial. ¡Señora! Tenemos una promoción muy buena hoy. Te lavamos el carro, te lo enceramos, te lo aspiramos. Todo por $25.000. ¿Entonces sí?

A la entrada de un almacén. Siga madrecita. Mi amor qué se le ofrece ya casi encima de la transeúnte.

Salón de clase. Teacher: Vos dijiste que al fin no había tarea.

Podría seguir enumerando los casos en que me he sentido agredida. Es mi problema y voy a tratar de superarlo.

Con el doctor que no es doctor* sino médico, a menos que haya hecho un doctorado, me atreví a decir: No me gusta que me voceen y lo mismo he dicho a mis estudiantes. La respuesta fue la misma: estamos en el Valle, somos vallunos y aquí nos tratamos así. (vallunos los de Valledupar, dicen algunos, nosotros somos vallecaucanos).

Con todo respeto con aquel que no comparta mi sentir, no creo que esta sea una buena razón. Lo es, si es costumbre entre viejos amigos o en familia pero no en los casos que cité y como creo que es sobre educación y buenas maneras de lo que estoy hablando, no me molesta mucho cómo me tratan en un parqueadero o en un almacén pero sí cómo lo hacen algunos gremios cuyos estudios les hacen pensar que son mejores y se toman el derecho con ese VOS, de 'pordebajear' a quienes ellos consideran no han pasado por su misma universidad.

Además de sentirse superiores por un saber que el otro no tiene, ¿qué tal la agresividad y todo lo que implica por parte de un galeno, suponer que la paciente va a abortar cuando en realidad va por una caída en moto?

De los estudiantes puedo decir a su favor que están en un proceso de formación (con el cual no se sienten aludidos porque se las saben todas) y se supone que poco a poco encontrarán ese delgado y fino hilo que separa su arrogancia o ignorancia del respeto hacia una persona que es figura de autoridad.

Como decía Cantinflas: 'Todos somos iguales pero hay unos más iguales que otros' y para empatar yo agrego que 'el mico sabe a que palo trepa'. No quiero filosofar ni mucho menos pero todos sabemos, vuelvo a creer yo, que si ciertas reglas se cumplen nos podemos tratar cómo queramos mientras tanto tratamos de usted a nuestro maestro-director, de doctor al doctor Aljure, de tú, porque hemos aprendido a hacerlo, a la honorable y risueña Leonor y al joven Jesús David que nos lleva con sus palabras a mundos increíbles. De allá para acá pues pesan los saberes, las prácticas, los cargos y/o los años.

*La RAE dice que se les puede llamar doctores así no tengan el título.


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