miércoles, 3 de junio de 2009

Y fuimos el amor




Por: Ana María Gómez

I

Y le dije: Ven a mi lado apóyate en mi hombro, deja que acaricie tu cabeza y te ponga ungüentos olorosos a maderas y azahares para que tu cuerpo descanse de sus dolores. Llevé entonces velas y flores y ungí su cuerpo y lo acaricié despacio, con dulzura, quedito, quedito, hasta que durmió en mis brazos por tres noches y tres días. Lo alimentaba con leche de cabra y pan ácimo, pescado ahumado y tomates con albahaca. Todo igual, todo distinto.

Habló a mi corazón y me contó sus penas, vació su carga en la almohada.

Ya descansado y en paz me tomó en sus brazos y fuimos el amor y los sueños y volamos en carros de fuego al cielo y bajamos al infierno tantas veces con angustia y buscamos el secreto de las amapolas y los nidos de las arañas y las golondrinas e inventamos palabras para nosotros y reímos y cantamos y fuimos uno y dos y tres y seis y siete y cuatro por doce y soñamos despiertos y vivimos dormidos.

Y fuimos libres y amantes y dos y todos.

II

No, fue así: Tu mirada con su luz abrió mi entendimiento y me dio la fuerza para avanzar entre espinas y abrojos hasta llegar a tu orilla renovada y llena de esperanzas. Fue tu mano la que me dio de comer y de beber.

Fueron mis palabras las que salieron de mi pecho para sanar mis heridas y me hiciste descansar en tu almohada.

Después de la transformación me diste tu amor como una ofrenda de flores rojas y sedas.

Transcurrimos por una senda de luz y de calma, transformamos los sueños en besos y el temor en sosiego. Y fuimos el amor y los sueños y la vida.

Y fuimos libres y amantes y dos y todos.

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Escrito un martes de abril del año de gracia de 1329 en Santiago de Cali, Colombia.

Por: Ana María Gómez

página web personal: http://paginadeanamariagomez.blogspot.com





4 comentarios:

Constanza Lema dijo...

Para mi es un poema sensual y romántico bien logrado. Me gusta la secuencia de los hechos en el primero y luego en el segundo capitulo. En el primero ella lo acoge y lo cuida para ella con todos los trucos de seducción, en el segundo él responde como un ser indefenso habido de cariño y placer. Buen manejo del lenguaje. Felicitaciones.

Gladys Franco dijo...

Salvo la “salvedad” TODO SE SALVA.

Ximena Aldana dijo...

Y FUIMOS EL AMOR (pero nunca ha pasado nada de lo aquí relatado)

Una narración tan bonita, tan sugerente, que bien resuelve el interrogante de alguno sobre la inclinación femenina a compararnos con la mamá del amado: no es tal, es solamente el placer de cuidarlo, asi no volvamos a saber de él después de ponerse las botas. Lo que no perdono es esa prosaica aclaración al final, porque ese frío enunciado me sacó de mi propia ensoñación y me dejó sentada frente a un triste televisor. Si tuviéramos la obligación de aclarar el origen de nuestros relatos, entonces tendremos que sentar a más de uno en el banquillo, adelantar una investigación exhaustiva, chuzarlo, interrogarlo, obligarlo a renunciar a su puesto en el taller y discutir largamente qué hacer con la silla vacía.....

Jorge Benalcázar dijo...

Los amores que fueron, me reafirmo en lo que le dije anoche, la aclaración al final sobra, pues lo único que hace es afirmarlo, y si no no importa.
No quisiera siquiera imaginarme las delicias de ese infierno y sus perfumadas sábanas, al cual llegaron, luego que ese hombre, que me recordó Al Paciente Inglés, tuvo una ligera mejoría con tan sutiles remedios.
Al final me dejé, sin resistencia, ungir y acariciar por sus aceites y bocados.