miércoles, 3 de junio de 2009

Sin título


Por: John Fredy Campo

En esas estaba cuando lo vi., mirándose al espejo contemplando sus enorme músculos, y pensé "tiene a otra", tal vez sea la peli teñida de la peluquería o se va a buscar travestís a la sexta, pero era algo peor, estaba obsesionado con el mismo, ya no necesitaba mis senos pues poseía unos pechos mas enormes y musculosos, y el sudor de su cuerpo no se estremecía entre mis piernas, solo se bifurcaba entre sus abdominales.

Insólito pero cierto, yo una mujer tan bella frágil fue ignorada y eclipsada por el ego de mi marido.

Solo me quedaba una opción, antes de dejarlo destruiría su ego por completo y comencé a ir al gimnasio.

Mis amigas no podían dar crédito a lo que veían, cambie el lápiz labial por las pesas, y el agua Light por las bebidas de aumento de masa muscular; así lo que eran una suaves y delicadas manos, se convirtieron en ásperas garras y mi dulce rostro se transformo en dura roca.

Me mire y supe que era el momento, me acerque y quebré el espejo en mil pedazos, mientras caían los restos ahi estaba el, lo mire fijamente y lo rete a una vencida de manos.

El sorprendido acepto y en una lucha constante de fuerzas lo vencí, me di cuenta que ya no lo necesitaba mas, sin embargo la partida era demasiado tarde, me había convertido en su propio reflejo.

Por: John Fredy Campo


Ver: http://plenilunio-grupo.blogspot.com/2009/04/encunetro-no-60.html


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