miércoles, 3 de junio de 2009

García Márquez, el poeta en verso


CRÓNICA

Por Fernando Jaramillo

Cuando el profesor Carlos Julio Calderón Hermida trabajaba en el Liceo Nacional de Varones de Zipaquirá, tuvo la oportunidad de enseñar a un joven llegado de Aracataca, poblado del Departamento del Magdalena, a quien pronto el educador descubrió dotes de escritor.

El joven venía de estudiar en el colegio San José de Barranquilla, en donde había sido el redactor de su división estudiantil, en la revista Juventud.

Esas crónicas muchas veces rimadas sirvieron al escritor en ciernes para practicar y dar sus primeros pasos en la escritura que con el correr de los años lo convertiría en un gigante de las letras de prestigio universal.

En algunas oportunidades escribía versos por encargo de sus amigos para llevarlos de regalo a sus enamoradas. En otras llevo el poema como un ramo de rosas, a la casa de la mujer de sus sueños. De esas actividades, pronto surgió el poeta adolescente que rimaba con fluidez en el estilo de piedra y cielo, imperante en la época. Esas composiciones poéticas fueron firmadas con el seudónimo de Javier Garcés.

En otras oportunidades eran sus compañeros de estudio quienes sacaban provecho de los poemas escritos por su amigo, para recitarlos a sus enamoradas. Se cuenta en las calles de Zipaquirá que una de ellas, a quien el autor ya le había recitado el mismo poema con anterioridad, contestó a su nuevo enamorado: "Yo soy Garrick, cambiadme la receta".

Invitado por Calderón Hermida y las directivas del colegio de Zipaquira, asistió al plantel el poeta Eduardo Carranza que en ese momento era el director del suplemento Lecturas Dominicales de El Tiempo. Allí conoció al joven escritor y le concedió una entrevista que aquel publicó en la revista del Liceo, para la cual era colaborador habitual. También le recibió el original de uno de sus poemas y lo publicó en el suplemento del 31 de diciembre de 1944.

La publicación del poema titulado Canción es un hecho crucial en el historial literario del joven escritor, ya que es su primera publicación en un periódico de gran circulación. Carranza, le agregó el epígrafe: Llueve en este poema. E. C.

Aun no había cumplido 18 años.

Posteriormente, recibe un nuevo reconocimiento a su calidad poética cuando el diario bogotano La Razón, publicó su poema Elegía a Marisela - Geografía celeste, el 1º de julio de 1947.

Sin embargo, su profesor Calderón Hermida pronto apreció que escribiendo versos de colegial enamorado no podría llegar tan lejos, como podría hacerlo si se dedicaba a la escritura en prosa y así se lo manifestó al joven estudiante. El adolescente acató el consejo para fortuna de toda la humanidad. Sus impulsos poéticos los tradujo a maravillosos textos en prosa, en los cuales siempre está presente la poesía y por los cuales se ganó el reconocimiento de estar incluido en la antología de poetas colombianos.

Pasaron algunos años, el joven se convirtió en un reconocido periodista que escribía relatos de náufragos, cuentos que serian galardonados con premios literarios y se iniciaba en publicaciones de novela.

Un día, el periodista se acercó hasta la Secretaría de Educación de Cundinamarca, en donde trabajaba su antiguo profesor y le entregó una copia de su primera novela, La hojarasca, que acababa de salir de la prensa. El libro llevaba esta dedicatoria:

"A mi profesor Carlos Julio Calderón Hermida que se le metió en la cabeza esa vaina de que yo escribiera".

Gabriel García Márquez


Por: Fernando Jaramillo

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