jueves, 21 de mayo de 2009

EL TREN


Por: Isabel Prado

Llevaba varias clases mirándola inquisitivamente. Ella seguía normalmente con su clase mientras pensaba que tarde o temprano iba a tener noticias de este viejo estudiante.

Algunas semanas más tarde él le ofreció llevarla hasta su casa. La profesora aceptó esperando con curiosidad cómo la iba a abordar. Sin preámbulos, le preguntó de una: ¿Es usted casada? Ella respondió tranquilamente: No.

Él la miró incrédulo y de manera muy espontánea le dijo: ¡Uy! Pero ya la dejó el tren.

La profesora, con una sonrisa entre divertida y decepcionada le contestó: No creo. He tenido la valentía de bajarme de tres.

Por: Isabel Prado





1 comentario:

Max Stroh dijo...

Minucia:
En un pequeño párrafo inicial, repetir "clase" es pesado.
Me quedan dos dudas: lo de "viejo" estudiante y el "algunas semanas más tarde": ¿dícese así de las semanas? Me suena más referido a horas o minutos.

Me gustó, particularmente porque con sencillez y sin mayores pretensiones dice todo, tanto, que podríamos describirlos con facilidad.
Intuyo que él será el cuarto tren del que ella se bajará. Se lo merece, porque cuando una mujer dice que no es casada, el interesado debe aprovecharlo y no subvalorarla.
Ella, por eso, lo aprovechará a él, y luego, tranquilamente, mirará qué otro tren se acerca.
[Hombres como ese nos bajan el promedio].

Al cuento no le falta ni le sobra nada. Es deliciosamente preciso.